PROCESO DE ELABORACIÓN ARTESANAL

Después de estudiar el tipo de cerveza que uno le gustaría hacer, hay que ponerse manos a la obra. Como esta es la primera vez que hacemos cerveza, no conviene empezar por hacer tu propia malta y macerarla tu mismo ya que puede darse la casualidad de que te salga una cerveza de ¡¡¡MIERDA!!! y no sabrás si se debe al malteado, macerado, la cocción o la fermentación por lo que ha salido mal.

Nosotros hemos partido de extractos de malta en forma de jarabe, lo cual nos hemos ahorrado los pasos de maltear y macerar.


Con unas cazuelas con agua, comenzamos la cocción de los extractos de malta para llegar a conseguir la infusión que nos permita conseguir cerveza. También se le añade el lúpulo escogido que le dará el amargor y aroma que toda cerveza debe tener.



En nuestro caso tuvimos contratiempos con el sistema de refrigeración ( puede ser una de las causas por lo que la cerveza salga mal), dando lugar a demasiado tiempo de cocción del lúpulo, y descenso lento de la temperatura de cocción, lo que da lugar a que otros microorganismos puedan contaminar y consumir los azucares.


Una vez superamos los problemas con el sistema de refrigeración, comenzamos el trasvase de la infusión al cubo fermentador, haciéndola pasar por un sistema de tubos de cobre que depositaba la infusión a una temperatura óptima en el cubo de  fermentación. Además, se filtraron los posos y restos de lúpulo para evitar que la infusión siguiera tomando sabor y amargor. Para finalizar se le añadió al cubo agua y levadura activada.


Tras 8 días fermentando y como la densidad final no era lo suficiente mente baja, procedimos a realizar una fermentación secundaria que duro alrededor de 10 días. A la vez, realizamos una nueva filtración para eliminar completamente todos los posos que se habían generado durante esta primera fermentación.


Pasados estos 10 días, observamos que la densidad seguía siendo demasiado alta, así que la disminuimos añadiendo un poco de agua para una vez embotellado eliminar el riesgo de que los botellines explotaran. Tras esto nos pusimos manos a la obra con el trasvase de la cerveza a los botellines, utilizando un tubo para evitar que se oxigenase demasiado.


A medida que se iba embotellando la cerveza, se iban colocando las chapas gracias a un chapador manual, el cual deja ya las cervezas listas para comenzar la fermentación final en botella, así como la generación de gases que ayudará a que cuando se pueda beber genere una espuma adecuada y tenga ese toque característico.


Resultado, nada mas y nada menos que 60 botellines de 25cl y una botella de 0.5l los cuales albergan 16 roñosos litros de cerveza (deberían haber sido 20 litros, recordemos los problemas en la cocción).

A día de hoy hemos realizado varias "catas", una en el momento del embotellado y otra pasadas dos semanas y el sabor final es bastante bueno, pero aún no ha generado el gas suficiente, por lo que necesitará varias semanas más de reposo.


A día 25 de Septiembre se han seguido realizando catas periódicas en las que se ha comprobado que tanto el gas como la espuma han aumentando notablemente, llegando ya probablemente a su punto de comienzo de consumo. Además se ha procedido al etiquetado de los botellines con el diseño que observáis en la imagen.



Con esto damos por terminada la elaboración de la primera remesa de Cerveza JURL. Y ahora, ¡a beber!